– Contribuir a la prevención de los riesgos asociados a la presencia de parásitos internos: mantener un índice de infestación compatible con el rendimiento zootécnico.
– Mantener un terreno desfavorable para el desarrollo de parásitos internos.
– Optimizar la gestión del parasitismo interno en combinación con buenas prácticas de cría.
– Reducir el riesgo de aparición de resistencia de los parásitos a las moléculas químicas.