Episodio 1: ¿Qué es un bioestimulante?

 

Ante los retos actuales de la agricultura (aumento del rendimiento, adaptación climática, reducción de insumos), los bioestimulantes se perfilan como palancas estratégicas.

Su eficacia se basa en la estimulación de procesos fisiológicos clave como el crecimiento radicular, la regulación hormonal, la optimización de la nutrición mineral o la tolerancia al estrés abiótico (Du Jardin, 1991).

A diferencia de los fertilizantes, que aportan nutrientes directamente, o de los productos fitosanitarios, que atacan las plagas, los bioestimulantes no actúan directamente. Su objetivo esoptimizar la fisiología de la planta para mejorar su rendimiento global (Calvo et al., 2014).

Origen y definición de los bioestimulantes

Los inicios del concepto (1990-2010)

El término "bioestimulante" apareció en la década de 1990. Ya en 1991, se describían como sustancias capaces de estimular las funciones biológicas de las plantas a dosis bajas, favoreciendo la absorción de agua y nutrientes (Du Jardin, 1991).

En 2006, en la conferencia Biostimolanti in agricoltura celebrada en Italia, se definieron como"sustancias no fertilizantes aplicadas en pequeñas cantidades y capaces de mejorar el crecimiento de las plantas" (Biostimolanti, 2006).

En 2012, Patrick Du Jardin propuso una definición que se ha convertido en referencia: los bioestimulantes agrupan sustancias o microorganismos que, sin aportar nutrientes directamente, mejoran la nutrición, la calidad y la tolerancia al estrés abiótico (Du Jardin, 2012).


Reconocimiento normativo (desde 2019)

Desde 2019, la Unión Europea ha adoptado una definición oficial en el Reglamento (UE) 2019/1009, que los clasifica en la categoría PFC6 de productos fertilizantes. Un bioestimulante se describe como un producto que estimula los procesos nutricionales de la planta "independientemente de su contenido en nutrientes", con el objetivo de mejorar :

  • La eficacia con la que se utilizan los nutrientes,
  • Tolerancia al estrés abiótico,
  • Las características cualitativas de los cultivos,
  • Disponibilidad de nutrientes en la rizosfera (Reglamento UE 2019/1009).

Este marco normativo ha legitimado su uso y ha permitido el marcado CE de los productos conformes.

Una herramienta complementaria, no un sustituto

Para comprender plenamente la naturaleza específica de los bioestimulantes, debemos situarlos en relación con los otros dos pilares de la agronomía moderna:

  • Los fertilizantes aportan nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, etc.) directamente.
  • Los productos fitosanitarios protegen los cultivos contra los bioagresores (enfermedades, plagas, malas hierbas).
  • Los bioestimulantes, en cambio, actúan de forma diferente: no aportan nutrientes ni destruyen enemigos, sino que optimizan el funcionamiento interno de la planta para que aproveche mejor los recursos disponibles y responda con mayor eficacia a las limitaciones del entorno.

Esta lógica los convierte en valiosos aliados para reducir la dependencia de los insumos químicos, sin comprometer la productividad.

¿Por qué utilizar bioestimulantes en la agricultura?

Reforzar la tolerancia al estrés abiótico

El estrés abiótico (sequía, calor, salinidad, heladas) es actualmente responsable de más del 50% de las pérdidas de rendimiento agrícola en todo el mundo (FAO, 2022).

Los bioestimulantes activan los mecanismos naturales de defensa: producción de proteínas de choque térmico (HSP), estimulación de enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa y la catalasa, y acumulación de osmolitos (prolina, glicina betaína) (Hayat et al., 2010).

Se están estudiando en particular los extractos de algas marinas, ricos en compuestos bioactivos. Estimulan la regulación estomática y refuerzan los mecanismos antioxidantes, aumentando la tolerancia a la sequía y la salinidad (Frontiers in Plant Science, 2021; Journal of Applied Phycology, 2019).

 

Optimización de la absorción de nutrientes

Los bioestimulantes influyen tanto en la morfología de las raíces como en la actividad microbiana de la rizosfera. Los ácidos húmicos y fúlvicos, por ejemplo, facilitan el transporte de oligoelementos y mejoran la biodisponibilidad del fósforo (Soil Science Society of America Journal, 2020).

Algunos microorganismos utilizados como bioestimulantes también promueven la secreción de exudados radiculares, que movilizan nutrientes poco solubles (Calvo et al., 2014). Esto se traduce en una nutrición mineral más eficiente, especialmente en suelos con bajos niveles de materia orgánica.

 

Reducir el uso de insumos químicos

Al reforzar la capacidad de adaptación de las plantas, los bioestimulantes permiten reducir el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios, manteniendo al mismo tiempo el rendimiento agronómico (Du Jardin, 2015). Su función no es sustituir a los insumos convencionales, sino optimizarlos con vistas a la sostenibilidad.

 

¿Cuándo y cómo utilizar los bioestimulantes?

La eficacia de un bioestimulante no depende únicamente de su composición, sino también de su posicionamiento en el ciclo de cultivo y del modo de aplicación elegido.

Si se utilizan correctamente, se convierten en auténticas herramientas estratégicas, capaces de garantizar el potencial de rendimiento en diferentes etapas.

  • Al inicio: algunos bioestimulantes aplicados en la siembra o el trasplante estimulan el enraizamiento y la actividad biológica en el suelo. Favorecen un establecimiento rápido y homogéneo, reduciendo las pérdidas ligadas al estrés precoz.

 

  • Durante el crecimiento activo: los extractos vegetales o los hidrolizados de proteínas favorecen el vigor de las hojas y mejoran la eficacia de utilización de los nutrientes. Apoyan a la planta durante su fase de desarrollo y optimizan el uso de fertilizantes.

 

  • En fases sensibles (floración, cuajado, hinchazón de frutos): la aplicación preventiva ayuda a la planta a tolerar mejor riesgos como la sequía, el calor o la salinidad, activando mecanismos internos de regulación.

 

  • Antes o después de un episodio de estrés: ciertos bioestimulantes aplicados como tratamientos foliares o mediante fertirrigación favorecen la resiliencia y/o reactivan la fotosíntesis y el crecimiento, limitando las pérdidas de rendimiento y calidad.

Estos efectos varían según el tipo de producto (extracto de algas, ácidos húmicos, microorganismos, etc.), pero también según el método de aplicación (recubrimiento de semillas, fertirrigación, pulverización foliar). Así pues, el reto no consiste en seguir un calendario universal, sino enadaptar la estrategia al contexto: tipo de cultivo, estadio fisiológico y condiciones climáticas locales.

Conclusión

Los bioestimulantes se han convertido en un tercer pilar de la agronomía moderna, como complemento de los fertilizantes y los productos fitosanitarios. Su valor reside en su capacidad para :

  • Aumentar la resistencia de los cultivos al estrés climático,
  • Mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y agua,
  • Y contribuir activamente a la sostenibilidad de los sistemas agrarios.

Al aprovechar los mecanismos fisiológicos naturales de las plantas, abren la vía a una agricultura capaz de conciliar rendimiento, adaptación y respeto de los recursos. Más que una innovación, representan una palanca estratégica para preparar la agricultura a los retos del mañana.

En el próximo artículo, adoptaremos un enfoque más científico y detallado, explorando las diferentes familias de bioestimulantes -orgánicos y microbianos- y analizando sus modos de acción específicos. Esta inmersión técnica nos permitirá comprender mejor cómo actúan realmente estas soluciones en el corazón de la planta y su rizosfera.

¿Alguna pregunta?Contáctenos, nuestro equipo está a su disposición.

Descargo de responsabilidad

El objetivo de esta serie es compartir información práctica sobre bioestimulantes. Cada mes se tratará un tema nuevo, basado en nuestra experiencia e investigación.

Fuentes

Referencias

    • Calvo, P., Nelson, L., Kloepper, J. (2014). Usos agrícolas de los bioestimulantes vegetales. Planta y Suelo.

    • Du Jardin, P. (1991). Los bioestimulantes y su papel en la agricultura sostenible. Journal of Agricultural and Food Chemistry.

    • Du Jardin, P. (2012). Bioestimulantes: Definición y Aplicaciones. Bioestimulantes en la agricultura moderna, actas de la conferencia.

    • Du Jardin, P. (2015). Bioestimulantes vegetales: Definición, concepto, categorías y regulación. Scientia Horticulturae.

    • FAO (2022). El estado mundial de la agricultura y la alimentación.

    • Fronteras de la ciencia de las plantas (2021). Extractos de algas marinas en la agricultura.

    • Hayat, S., et al. 2010. Environmental and Experimental Botany - Role of salicylic acid under abiotic stress.

    • Revista de ficología aplicada (2019). Extractos de algas marinas en la agricultura.

    • Revista de la Soil Science Society of America (2020). Bioestimulantes y eficiencia en el uso de nutrientes.

    • Rouphael, Y., Colla, G. (2020). Bioestimulantes y mejora de la calidad de los cultivos. Frontiers in Plant Science.

    • Reglamento Europeo (UE) 2019/1009. Definición oficial de bioestimulantes.

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